EL EVANGELIO ETERNO DE DIOS
“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de
Dios y la fe de Jesús” (Apoc. 14:12).
El Apocalipsis muestra que el engaño de Satanás en el tiempo del fin será tan exitoso que el mundo decidirá adorar a la bestia y recibir su marca. Sin embargo, Apocalipsis 14:1-5 nos dice que Dios tendrá su remanente, aquellos que tomarán partido por el Señor cuando la mayoría del mundo no lo haga.
En definitiva, la gente no tendrá que escoger si adorar o no (todos siempre adoran algo), sino más bien a quién adorar. Los adoradores de la bestia recibirán la marca en la mano derecha o en la frente, símbolo de su decisión de servir a este sistema apóstata con sus acciones y su mente.
Al mismo tiempo, el mundo será testigo de una gran proclamación del evangelio, como no se ha visto desde los días de Pentecostés. Antes de que los juicios de Dios se derramen sobre la humanidad rebelde, Dios enviará sus mensajes de advertencia “a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6). Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos se salven; por eso, la muerte de Cristo fue para toda la humanidad.
Apocalipsis muestra que, al final de la historia, al pueblo de Dios se le encomendó que proclamara al mundo el evangelio del tiempo del fin. La obra que tenemos por delante parece abrumadora, casi imposible. Sin embargo, tenemos la promesa del poder de Dios.
“La gran obra del evangelio no terminará con menor manifestación del poder de Dios que la que señaló su comienzo […].
“El mensaje no será llevado adelante tanto con argumentos como por medio de la convicción profunda del Espíritu de Dios. Los argumentos ya fueron presentados. Sembrada está la semilla, y ahora brotará y dará frutos” (CS 596, 597).
La conclusión de la proclamación del mensaje final de Dios dará como resultado una gran separación que divide al mundo en dos bandos: los que aman y obedecen a Dios y los que siguen y obedecen a la bestia. Esta separación se describe en términos de dos cosechas: la recolección del trigo en los depósitos (Apoc. 14:14-16) y las uvas que se pisarán en el lagar (vers. 17-20). Esta separación final es la temática de Apocalipsis 17 y 18.
